NARVALES
Quizás ese sea el regalo que estás obligado a recibir con el certificado.
Nunca pensó en inscribirse, ni siquiera se acuerda de haber ido a clases.
Intenta hacer memoria pero solamente se acuerda de su graduación y de cómo colgaba, con ese sentimiento impostor, un papel con tinta que ya no podía devolver.
Quizás el regalo automático al graduarte para ser Adulto es ese, ser consciente de la fugacidad del tiempo. De que las horas dejan de ser eternas. De que cada instante que pasa, jamás volverá.
Tal vez a pesar de eso, o dándole gracias al obsequio, celebra cada gramo de felicidad siendo consciente de que los narvales parecen únicos habitantes de mitos y leyendas.
Qué suerte que se haya mudado al ártico
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