APENAS
Echa la vista atrás y parece que ve una cara apenas conocida en un espejo que ya no sabe dónde apunta. Ni lo que refleja.
Estudia esa cara sonriente. Esos labios llenos de inocencia y desconocimiento. La sonrisa le desborda el alma, y la felicidad, a día de hoy, mantiene el recuerdo intacto.
¡Oh! Bendita ignorancia.
Estudia esos ojos, cuya risa puede oírse todavía en el eco del espejo.
Ese cuerpo, empañado por la perfección del recuerdo. Añorando no el dónde, sino el cuándo.
Añorando el desconocimiento, la equívoca juventud. La desdicha del futuro lejano, cuando sin darse cuenta, ese futuro ya para entonces, era pasado.
Todo futuro es presente y en nada se vuelve pasado; el tiempo es lo que tiene y los recuerdos son los que se quedan en nuestra memoria. Así es como la vida transcurre en un plis plas. Un abrazo.
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