LLAVES

Todavía eres, aunque no estás.

El otoño vino a visitar las alegres margaritas de primavera, pero una capa de escarcha ha cubierto el prado. 

Las sonrisas gratuitas ya no se regalan. La tez se volvió rígida, cubierta por el viento del Norte.

El resquicio de la cerradura muestra débiles destellos iriscentes, pero sólo unos pocos afortunados tienen la llave correcta. 

Y a otros, ella misma se la quitó.

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